La catástrofe del vuelo MH17 de Malaysia Airlines ha dejado un sinfín de interrogantes que ponen en vilo las relaciones interestatales ya visiblemente frágiles.

 

Lo que dispara esta tragedia es una nueva batalla de prensas en las que se busca y buscará adjudicar culpas y responsabilidades. A las casi 300 víctimas se sumará nuevamente la veracidad de los resultados obtenidos.

El primer interrogante naturalmente recae en la adjudicación de la culpa o responsabilidad; en el Quién. Y con el paso de las horas se suman nuevas hipótesis que nublan las poquísimas certidumbres que el caso arroja.

Es importante establecer primeramente, quiénes son las partes. Si uno ha estado atento al bombardeo mediático que obviamente un caso así suscita; dará cuenta de dos posturas. La primera, y por “aproximación cultural” (entendiéndose la pertenencia a Occidente)  más repetida en nuestros medios, es la que establece que las partes son Ucrania, los pro rusos Y Rusia. La segunda, más distante o menos divulgada o difundida, es aquella que circunscribe el problema al territorio ucraniano, donde un gobierno central se enfrenta a uno o más grupos rebeldes.

 

Me gustaría hacer una importante aclaración. Muchos medios buscan establecer una identidad automática sobre las partes. ¿Qué significa esto? Desde hace mucho tiempo que algunos medios presentan a los grupos rebeldes como pro rusos con la inquebrantable búsqueda de pertenecer a la Federación Rusa. Nada más lejos de la verdad. Se busca igualar la constitución de estos grupos con el caso Crimea, que diverge de aquel en puntos claves. Por empezar, Crimea tiene una vinculación identitaria atávica al pueblo ruso; ni Donetsk, ni Lugansk o toda la región de Dombass gozan de esta singularidad. Segundo, la composición étnica de Crimea difiere y con ganas a la región hoy en conflicto. Estamos hablando de mayorías absolutas vs. mayorías relativas.  Son dos cosas significativamente distintas.

 

Habiendo establecido las dos posturas me parece importante proyectar los primeros movimientos que podemos esperar.

Desde Ucrania (y desde todo el arco occidental, encabezado naturalmente por Estados Unidos) se buscará responsabilizar o volcar suspicacias sobre la Federación rusa. Porque responde al interés primario de establecer su participación necesaria en el conflicto. Sin Rusia, no hay tracción legítima para el accionar de las potencias. Desde Rusia, en cambio se buscará establecer que esto, como todo lo que viene aconteciendo, es un problema eminentemente ucraniano, local.  Ambas partes buscarán encapsular el conflicto y la investigación dentro de sus propias áreas y sus canales institucionales; los primeros dentro de la ONU, los segundos dentro de las OSCE. Naturalmente, en pos de esclarecer la situación, lo más conveniente es que un grupo de países neutrales (si es que existan) lleven acabo las investigaciones. De lo contrario, perdurarán las dudas sobre la veracidad y honestidad de los resultados.

La tragedia arrojó 189 holandeses muertos, junto con otras nacionalidades involucradas, pero el número abrumador de victimas de los países bajos pone en el tablero de juego un nuevo actor (La suma de jugadores siempre complica más el juego). El interrogante que se nos presenta es: ¿A quién le exige respuestas el gobierno holandés? ¿A Ucrania por ser soberano de los cielos involucrados? ¿A los grupos rebeldes, que carecen de legitimidad ante los ojos del gobierno holandés? ¿A Rusia, empujado por presiones exógenas? La respuesta a esta pregunta dirá mucho sobre los intereses creados pero también sobre la distribución de poder existente dentro de este micro-hábitat en la que los estados partes conviven.

Hay muchos puntos de interés sobre este conflicto que presuponen el peligro de una peligrosa escalada. A) El territorio ruso viene recibiendo muchos disparos desde el lado ucraniano, poco o nada divulgado entre nuestros medios. B) algunas informaciones ya esbozan el pedido de involucramiento de la OTAN por parte del gobierno ucraniano  c) Ni el gobierno central en Kiev ni los rebeldes dan indicios de negociar. D) y quizás el más importante: A ambas partes les conviene la escalada.

 

Primero quisiera abrir un paréntesis sobre el punto B: El cruce de información está obviamente viciado. Los medios del mundo titulan con total irresponsabilidad en potencial sin chequear ninguna fuente o adjudicando a personas que luego tienen que salir a desmentir. O peor, titulan hechos ya plenamente desarrollados, es decir, los periodistas ya establecieron las causas y los hechos sin haber una sola pericia finalizada. Pero, y finalmente, el peligro de los medios es que por su replicación rehifican una postura para acercarla peligrosamente a una verdad absoluta. Instalan una hipótesis que con velocidad se transforma en una teoría acabada.

 

¿Por qué ambas partes buscan la escalada? Ambos actores necesitan de reafirmar su legitimidad. En el caso del gobierno central necesita proyectar poder sobre los territorios perdidos y necesita conservar el apoyo de las potencias aliadas europeas que ya han presentado sus temores en la insistencia de sancionar a Rusia. Es decir, por una parte busca maximizar su legitimidad expandiendo su soberanía y restituyendo el orden natural de un estado como único actor que goza del derecho del uso de la fuerza. Y los rebeldes han demostrado ser o constituirse en un escollo muy duro y que llevará un tiempo considerable vencerlos. Por otra parte, Kiev busca acelerar los pasos de la europeización de su proyecto. Mientras antes logre consolidar la institucionalidad europea (UE; OTAN) más rápido logrará consolidar su poder y disipar las proyecciones de poder de la oposición.

En el caso de los rebeldes, los hechos muestran que, si bien van ganando fuerza o poder desde lo armamentístico, están aislados políticamente. Contaban con una posible y notoria ayuda de Rusia que nunca llegó. Y difícilmente llegará. Los rebeldes necesitan de una legitimidad otorgada desde afuera para poder maximizar su poder de negociación y establecer la autonomía necesaria para acabar el conflicto. Y mientras no la tengan no pueden desistir; ya han ido demasiado lejos construyendo esta realidad.

Rusia, evitará cuanto pueda involucrarse “materialmente” en el conflicto porque ese paso dará pie a la reacción: involucrar a la OTAN. Y esa situación es inadmisible para la construcción de poder rusa. Y siempre lo fue. Involucrase es darle la oportunidad a la OTAN de materializar su presencia o los acuerdos pertinentes para la instalación de bases a escasísimos kilómetros de la frontera rusa. El peligro que afronta Rusia viene dado por este interese mutuo en las partes involucradas (Ucrania y los grupos rebeldes) de escalar el conflicto. Sabe que Ucrania buscará incitar el conflicto y que los grupos rebeldes jugaran la carta étnica para reclamar el compromiso asumido en Crimea.

 

Por último ¿Qué hacía un avión comercial volando sobre un espacio aéreo varias veces cerrado por archiconocidos y divulgados combates, cuando se sabe que antes esa aerolínea NO tomaba esa ruta? (1) ¿Por qué los controladores aéreos ucranianos ordenaron que descendieran (2)? ¿Tienen o no los pro rusos sistemas Buk-M1 antiaéreos (3)? 

 

La guerra está cada vez más cerca de SER.

 

(1)https://pbs.twimg.com/media/Bs0oEopIUAAMmIw.jpg

(2)http://www.eltiempo.com/mundo/europa/avion-de-malasia-derribado-en-ucrania-vuelo-iba-por-debajo-de-altitud-requerida/14266018

(3)http://www.janes.com/article/40907/missile-profile-9k37-buk#.U8jmTYw0fMc.twitter