Las Doctrinas: “líneas-guía” para la prosecución de la política exterior estadounidense

*Martín Pizzi es tesista de la Lic. En Relaciones Internacionales por la Universidad Católica de Salta. Diplomado en Seguridad Internacional y Defensa por la Universidad de Belgrano

 

 

Desde James Monroe en adelante, numerosos presidentes estadounidenses han formulado construcciones discursivas en la que han sintetizado –con un importante grado de franqueza y sinceridad- determinados intereses y objetivos perseguidos por la nación que presidieron, tanto circunstancialmente como en el largo plazo. Estas construcciones, llamadas doctrinas, han servido tanto de guía a los sucesivos gobiernos estadounidenses para otorgar cierta garantía de continuidad en la prosecución de intereses como de advertencia al resto de los estados sobre cuáles son las intenciones de los Estados Unidos respecto a determinadas área geográficas o al abordaje de conflictos y situaciones que pudiesen presentarse.

 

Estas doctrinas no han quedado en la mera declamación o el debate académico. La Doctrina Monroe y su Corolario Roosevelt; y luego la Doctrina del Buen Vecino motivaron una intensa actividad estadounidense en Latinoamérica: en forma de diplomacia bilateral, de diplomacia multilateral –principalmente a través de la promoción del Panamericanismo- y de intervención militar en numerosas ocasiones (Guerra hispano estadounidense, Haití, Rep. Dominicana, Granada, Panamá, solo a modo de breve enumeración)

 

Los intensos años durante los cuales James Carter ocupó la Casa Blanca fueron testigos de una de las más importantes redefiniciones estratégicas asumidas por los Estados Unidos. El Imperio Persa encabezado por Mohammed Reza Phalevi, una autocracia laica y de fuertes vínculos con Occidente, fue derrocado en 1979 y reemplazado por una República Teocrática que rápidamente adoptó un discurso anti occidental, anti comunista y de tono netamente revisionista. Consideramos que, si bien Irán en muchas ocasiones ha planteado jugar al “juego de la gallina” desde el discurso, como veremos más adelante[1], en los hechos su revisionismo sólo se ha manifestado en ese mismo terreno.

 

La Doctrina Carter

 

El cambio de régimen iraní supuso un giro copernicano en su política exterior, llegando a su paroxismo con la toma de la embajada estadounidense en Teherán el 4 de noviembre de 1979 por un comando revolucionario, hecho que se prolongó por más de cuatrocientos días. Este traumático hecho, sumado a la invasión a Afganistán por parte de la Unión Soviética iniciada el 27 de diciembre de 1979[2], llevaron al entonces presidente estadounidense James Carter a incluir en su Discurso del Estado de la Unión ante el Congreso, el día 23 de enero de 1980, el siguiente fragmento atribuido a su Asesor Especial de Seguridad Nacional, Zbignew Brzezinski:

 

 “Dejemos que nuestra posición sea absolutamente clara: un intento por una fuerza externa para ganar el control de la región del Golfo Pérsico será considerado como una agresión contra los vitales intereses de los Estados Unidos de América, y tal agresión será repelida por los medios necesarios, incluida la fuerza militar”. [3]

 

El lenguaje sin ambigüedades ni matices empleado por el presidente demócrata en su alocución ante los legisladores es un claro indicador de cuán importante se había vuelto esta región para los Estados Unidos, amén de los hechos previamente consignados.  Estados Unidos había alcanzado su pico de producción petrolera en 1970 con casi diez millones de barriles diarios y la misma desde entonces había ya descendido aproximadamente un 15%.[4], en tanto que sus importaciones, en ese mismo lapso, se habían octuplicado, pasando de 1 a 8 millones de barriles diarios. (8.546.000 barriles diarios para 1979)  El Golfo Pérsico, para aquellos años, se había consolidado como la zona productora de petróleo por excelencia y para 1979 importantes volúmenes de las importaciones estadounidenses provenían de allí[5]:

 

Arabia Saudita

1.356.000 barriles diarios

Irán

304.000 barriles diarios

Emiratos Arabes Unidos

281.000 barriles diarios

Irak

88.000 barriles diarios

Qatar

31.000 barriles diarios

Kuwait

8.000 barriles diarios

Bahrein

1.000 barriles diarios

TOTAL

2.150.000 barriles diarios

 

Este 25,42 % del total de importaciones estadounidenses de petróleo originadas en el Golfo se sumaba a las vastas reservas ya conocidas en el área para motivar tanto el interés como el compromiso estadounidense en intervenir activamente en los asuntos de la subregión.  La región del Golfo Pérsico ha sido calificada por experto noruego Øystein Noreng[6] como“proveedora suplente” por ser la única con una estructura de costos relativa que le permite mantener o incrementar su producción independientemente de las fluctuaciones del precio del mismo, incluso durante los momentos de prolongada baja como a finales de los años 90.

 

El incremento exponencial de los precios del petróleo, a consecuencia de los sucesos previamente reseñados y de recortes de la OPEP en su producción no tardó en llegar a los consumidores estadounidenses (Que incluso sufrieron racionamiento de combustible) y la subsecuente recesión minó las aspiraciones reeleccionistas de James Carter en favor del candidato republicano, Ronald Reagan. Sin embargo, las sucesivas administraciones estadounidenses mantuvieron la Doctrina Carter en plena vigencia, materializando sus conceptos en acciones claras de variada intensidad: desde la escolta armada a convoyes de superpetroleros en su tránsito desde puertos del Golfo hacia mar abierto; hasta el empeñamiento militar directo: ya sea con el pleno consenso de la comunidad internacional -el liderazgo de la “Coalition of Willing” formada por mandato de la resolución 678/90 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas destinada al restablecimiento de la plena soberanía de Kuwait, invadido por el Irak de Saddam Hussein en agosto de 1990- como en acciones de corte unilateral y neto cuño realista – la invasión de Irak de abril de 2003, en la cual Estados Unidos volvió a liderar una Coalición de Dispuestos pero sin un mandato del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y sin la participación de importantes aliados en el seno de la OTAN, como Alemania y Francia; pasando por la provisión de grandes cantidades de armamento principalmente a Arabia Saudita e Irak (Hasta 1990) y el despliegue en forma permanente de efectivos en el reino Saudí, hecho considerado por gran cantidad de musulmanes en el mundo como una grave ofensa, al ser el país gobernado por la dinastía Al Saud el que aloja dos de las tres ciudades sagradas más importantes para el credo islámico: Medina y La Meca (La tercera es Jerusalén). 

 

El Programa Nuclear Iraní ha atraído el interés estadounidense desde que tuvo noticias de su existencia y ha sido un activo promotor de su desarticulación, amparado en que Irán es signatario del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares. Irán es uno de los signatarios originales del tratado en 1968 y envió tres instrumentos de ratificación a Washington, Londres y Moscú entre febrero y Mayo de 1970. [7] Este compromiso iraní respecto a la No Proliferación se produjo aun bajo el gobierno de Mohammed Reza Phalevi. Recordemos sucintamente que este tratado obliga a sus signatarios a renunciar al desarrollo y posesión de armas nucleares, reservando la existencia de las mismas a los países que hubiesen logrado un ensayo atómico exitoso antes de 1967. El comportamiento del gobierno revolucionario respecto al desempeño del tratado será analizado en la segunda parte de este trabajo.

 

Esbozando una “Doctrina Obama”

 

Los años de Barack Obama al frente de la Casa Blanca han sido testigos de una importante redefinición del modo de empleo del poder militar (Y en un sentido más amplio, del uso de la fuerza)  de los Estados Unidos. El excesivo costo en vidas, medios y dinero que significó el despliegue masivo simultáneo de las Fuerzas Armadas estadounidenses en los teatros de operaciones de Afganistán e Irak (En el primero con apoyo de la OTAN y en el segundo con apoyo de una Coalición de Dispuestos, pero en ambos casos la nación norteamericana llevó la parte del león a la hora de las contribuciones) no se materializó en ningún caso en éxitos inapelables y contundentes (Como los logrados mayormente en la década del 90 a la hora del empeñamiento militar, con la notable excepción de Somalia) y acarreó importantes críticas a la Administración Bush (h), provenientes de ciudadanos, legisladores, académicos e incluso de gobiernos extranjeros, contándose entre ellos a importantes aliados.  Obama hizo del retiro de tropas de Irak y Afganistán una promesa de campaña, destacando que en Irak, en una guerra que

 

"no tiene absolutamente nada que ver con los atentados del 11-S", hemos perdido miles de vidas de estadounidenses, gastado casi un billón de dólares, alejado aliados y desatendido amenazas emergentes". [8]

 

El anuncio del retiro de tropas estadounidenses de Irak se efectuó el 20 de octubre de 2011 [9] y se materializó el 17 de diciembre del mismo año.[10] Pero esta decisión no implicó una reorientación estratégica respecto a las prioridades estadounidenses, en la que la región sigue siendo preponderante a la hora de fijación de prioridades. Más bien, esto derivó en una revisión del abordaje operacional y táctico por parte de Estados Unidos hacia cuestiones “de primer orden” con un notable desencorsetamiento teórico. Podemos afirmar que a partir de la asunción de Obama se ha convertido ese viejo axioma táctico llamado “Economía de Fuerzas”, conocido y empleado ya en la antigüedad por Jenofonte y Sun Tzu, en un principio rector de alta estrategia, manifestado en la expresión “No boots on the ground”.

 

Este enfoque apunta a la materialización de acciones concretas de empleo de la fuerza a través de formas mayormente innovadoras, como ser:

 

  • El uso de Vehículos Aéreos No Tripulados (VANS) de ataque, también llamados “drones” (Zánganos) en acciones limitadas dirigidas a abatir objetivos puntuales señalados previamente por la recolección previa de información de inteligencia, sea por ejemplo un líder terrorista (Targeted killings) o una construcción utilizada por estas organizaciones, o a posibles traslados de armas o combatientes. Este último tipo de ataque es conocido como “ataque de firma” (Signature Strikes)[11] ; pero en ambos casos  siempre se trata de objetivos muy puntuales. La operación remota de estos VANS puede estar a cargo de alguna de las tres armas o de organismos de inteligencia, principalmente la CIA.
  • El recurso a acciones de “ciberguerra”: la infiltración de programas informáticos de tipo “malware virus” en sistemas que controlen infraestructuras críticas de un estado u organización enemiga (o cuanto menos hostil) destinado a la neutralización y/o destrucción de las mismas. Este modo de empleo de la fuerza es absolutamente inédito en la historia de la guerra, pues se producen resultados de gran magnitud física a través del empleo de un medio cuya masa es completamente marginal (Un conjunto de números binarios transportados a través del flujo de electrones), logrando la inutilización de infraestructuras sin recurrir a un medio de cierta masa física (Garrote, arma blanca, arma accionada a pólvora, explosivo convencional o nuclear) y en muchos casos sin tener que destruir físicamente dicha infraestructura o atentar contra las personas que la operan. 

El ataque del virus Stuxnet a las centrifugadoras de uranio de las plantas iraníes de Bushehr y Natanz de septiembre de 2010[12] es hasta ahora la manifestación más conocida de este recurso, si bien aún persiste la discrepancia sobre el alcance real de los daños causados. [13] 

  • El empleo directo de las Fuerzas Armadas sólo como última ratio, para el alcance de un objetivo de primer orden. Dentro de este punto, se destaca que la intervención directa de soldados en terreno de combate sigue teniendo una instancia previa, que es  la provisión de apoyo naval y aéreo a la facción combatiente que busque un objetivo concordante con los intereses estadounidenses (Libia, Estado Islámico). Colocar las botas en el terreno, el máximo compromiso posible, queda reservada a situaciones de primerísimo primer orden, como la captura  y eliminación de una prominente figura como Osama bin Laden.   

 

Por supuesto que el tercer punto no es innovador en su concepción, sino más bien es una manifestación del grado máximo de empeñamiento al que está dispuesta a llegar la Administración Obama, en franco contraste con su predecesor, que patrocinó un despliegue militar para combatir en dos frentes simultáneos (Que su país no asumía desde la Segunda Guerra Mundial), pese a que ambas campañas extendieron su plazo por mucho más tiempo del concebido originalmente.  Los dos primeros recursos reseñados sí obedecen a la aplicación militar de innovaciones tecnológicas, hecho que en sí mismo  tampoco es novedoso. Lo verdaderamente interesante del caso es que las posibilidades otorgadas por las nuevas tecnologías repercuten casi inmediatamente en una redefinición estratégica centrada en el empleo de las mismas en desmedro de la presencia de militares en teatros de operaciones, y sin que la ausencia de “botas en el terreno” signifique que estamos en presencia de una guerra atómica total a través del intercambio de misiles balísticos.

 

Como en el caso de toda innovación tecnológica o situación inédita, la normativa destinada a la regulación de las mismas es posterior. Existe una importante polémica en torno al uso de VANTs de ataque, tanto por los ataques en sí como por las violaciones de la soberanía de los estados donde se llevan a cabo las operaciones. Organizaciones internacionales de la magnitud del Consejo Europeo  han condenado el uso de los mismos en alguna circunstancia puntual [14]. Influyentes ONGs como Human Rights Watch, el Comité Internacional de la Cruz Roja y Amnesty International han criticado fuertemente el uso de los mismos, calificando su accionar de “ejecuciones extrajudiciales” y “crímenes de guerra” y expuesto decenas de casos de “daños colaterales” en los que han muerto civiles no combatientes, mujeres y niños. [15]  La ONU, a través de su Relator Especial sobre lucha antiterrorista y Derechos Humanos Ben Emmerson, emitió un informe en el que además de criticar la metodología de uso de estos artefactos, fustigó que “consideraciones de Seguridad Nacional” restrinjan “el acceso a estadísticas y datos” requeridos oportunamente por el funcionario. [16] Estados Unidos justificó inicialmente su uso

 

gracias a una autorización del Congreso estadounidense de 14 de septiembre de 2001, que permite los ataques contra todos los miembros de fuerzas armadas enemigas en cualquier territorio, con la salvedad de que será necesario el consentimiento del gobierno local en el caso de los países que no están en guerra con EE UU. Asimismo, dicha autorización hace referencia al derecho a la autodefensa que tiene EE UU en el caso de amenazas inminentes para la seguridad nacional, lo que, a su vez, parece ser la justificación de toda posible violación de la soberanía de otro país. [17]

 

La evolución del conflicto y la posterior identificación de objetivos en estados que no estaban formalmente en guerra con Estados Unidos,  (Ni tampoco existía despliegue militar alguno, como Yemen), sumado a las críticas reseñadas precedentemente motivaron a Obama a perfeccionar las directivas para su empleo:

 

“la fuerza letal sería utilizada fuera de las zonas de guerra solo cuando la captura no sea viable y no exista otra alternativa razonable para abordar eficazmente la amenaza. Tendría que tratarse de objetivos que representen una amenaza continua e inminente para los ciudadanos de EE UU y tener la casi total seguridad de que los no combatientes no resultarían heridos o muertos.” [18]

  

La Administración Obama, pese a las críticas, ha sostenido el uso de esta modalidad de combate. En palabras del vocero presidencial Jay Carney este tipo de ataque son “legales, éticos y sabios”[19] aunque en abril de 2015 el mismo Obama debió pedir disculpas públicamente respecto a la muerte de del ciudadano estadounidense Warren Weinstein y el ciudadano italiano Giovanni Lo Porto, muertos por un ataque con VANTs a instalaciones de Al Qaeda sitas en la frontera entre Afganistán y Pakistán, organización ésta que los tenía como rehenes desde hace más de dos años. En ese mismo acto, el Presidente estadounidense se comprometió a una  nueva revisión de los procedimientos de empeñamiento de estas unidades. [20]

 

El análisis precedente muestra que, a diferencia de doctrinas precedentes como la Monroe o la Carter, que establecen objetivos generales de política exterior a sostener en el largo plazo y que pueden alcanzarse tanto por vía de la diplomacia como por el empleo de la fuerza militar; una eventual “doctrina Obama”, por contrario, se asemejaría más a un conjunto de “reglas de empeñamiento” con la “economía de fuerzas” (En dinero, equipamiento y recursos humanos) como principio rector del empleo de la fuerza, sin que esto signifique una redefinición importante de los objetivos de política exterior de los Estados Unidos en lo relativo a cuestiones de seguridad. En opinión del analista argentino Juan Battaleme

 

“Hay una idea de que Obama terminó la guerra contra el terrorismo. Es falsa. Logró desarticular el programa global de prisiones que tenían, pero lo que hace muy bien es una vez que tiene identificado los objetivos -mediante fuentes de inteligencia-, los ataca. Se repite a menudo que EE. UU. desbarrancó, declinó, etc., cuando en realidad no solo se reinventa, sino que aprovecha los recursos de manera que le es más útil a su estrategia. Obama está usando un gran garrote, pero está hablando bajito” [21]

 

Esta reinvención se manifiesta en la preferencia del uso de innovaciones tecnológicas como VANTs o virus informáticos, restringiendo al máximo posible tanto el empleo directo de las fuerzas armadas tradicionales como más aún su despliegue directo en teatros de operaciones. Las consideraciones de política interna a las que se refiere Battaleme (Restricciones presupuestarias, la presión de opinión pública estadounidense a través de eslóganes como “Bring Back our troops” y el acuerdo tácito de un Congreso que en otros frentes le ha planteado durísimos escollos al Presidente) no deben desdeñarse al momento de recurrir a la Economía de Fuerzas como fundamento de esta Doctrina que, pese a diferenciarse notablemente de sus precedentes, aspira a como ellas a servir como guía a largo plazo para la Política Exterior Estadounidense.

 

 


[1] En la segunda parte de este trabajo se analizará el comportamiento Iraní y su condición (O no) de estado revisionista.

[2] La invasión soviética a Afganistán fue motivada por la aplicación de la llamada “Doctrina Brezhnev”, que arrogaba a la URSS el derecho de intervenir “fraternalmente” en un estado socialista cuyo gobierno estuviese amenazado por acciones “contrarrevolucionarias”. Esta doctrina rechazaba la tesis “¨burguesa” de la soberanía y el principio de no intervención y fue aplicada por primera vez en 1968 para derrocar al gobierno de Alexander Dubcek. Vease al respecto BORJA, Rodrigo: “Doctrina Brezhnev” en  http://www.enciclopediadelapolitica.org/Default.aspx?i=&por=d&idind=496&termino=

consultado 20 de abril de 2015. En este caso la intervención soviética en Afganistán apuntaba a sostener el gobierno del Partido Democrático Popular de Afganistán, de orientación comunista, en su enfrentamiento con las diversas facciones opositoras, pro monárquicas e islamistas.

[3] BORJA, Rodrigo: “Doctrina Carter” en http://www.enciclopediadelapolitica.org/Default.aspx?i=&por=d&idind=499&termino=

Consultado el 20 de abril de 2015

[4]  U.S. Energy Information Administration: “U. S. Field Production of Crude Oil” http://www.eia.gov/dnav/pet/hist/LeafHandler.ashx?n=PET&s=MCRFPUS2&f=A consultado el 30/5/15

[5] Elaboración propia en base a estadísticas de la U.S. Energy Information Administration disponibles en http://www.eia.gov/dnav/pet/pet_move_impcus_a2_nus_ep00_im0_mbblpd_a.htm consultado el 30/5/15

[6] NORENG, Øystein: “El Poder del Petróleo – La política y el mercado del Crudo” Editorial El Ateneo, Buenos Aires, 2003. Pág 148

[9] PISANI, Silvia: “Obama anunció el retiro definitivo de las tropas estadounidenses de Irak” http://www.lanacion.com.ar/1416612-obama-anuncia-el-retiro-definitivo-de-irak La Nación, 21/10/11 consultado el 2/6/15

[10] BASU, Moni: “Las tropas de Estados Unidos concluyen su retirada de Iraq (sic)”  http://mexico.cnn.com/mundo/2011/12/17/las-tropas-de-estados-unidos-concluyen-su-retirada-de-iraq 17/12/11 consultado el 2/6/15

[11] CANEPA, Juan Ignacio: “Drones, el arma secreta de Obama”  http://www.defonline.com.ar/?p=15410 consultado el 3/6/15

[12] BBC.com (Sin firmar): “Stuxnet worm hit Iran nuclear plant staff computers” http://www.bbc.com/news/world-middle-east-11414483    publicado el 26/9/10 y consultado el 2/6/15

[13] DIARIO EL MUNDO (Madrid) (Sin firmar) http://www.elmundo.es/elmundo/2010/11/23/navegante/1290510462.html   publicado el 23/11/10 y STURM, Cony: “el virus Stuxtet es más antiguo de lo que se creía”   https://www.fayerwayer.com/2013/02/stuxnet-el-virus-que-desactivo-una-planta-nuclear-en-iran-es-mas-antiguo-de-lo-que-se-creia/   publicado el 26/02/13. Ambos enlaces consultados el 2/6/15. Sugerimos la lectura de los enlaces a los lectores que quieran profundizar sus conocimientos sobre las características técnicas del virus

 

[14] El Consejo Europeo calificó el ataque por parte de un VANT israelí contra Ahmed Yassin, entonces líder de Hamas, como “ejecución extrajudicial”.  DWORKIN, Anthony: “Carta de Europa: la posición europea ante el uso de `drones´”. Revista Política Exterior nº 156, noviembre-diciembre de 2013. Consultado el 2/6/15 en el link http://www.politicaexterior.com/articulos/politica-exterior/carta-de-europa-drones-ataques-selectivos-y-posicion-europea/

[15] BBC.com (De su redacción): “EE.UU.: ¿son los ataques con drones un crimen de guerra?” Publicado el 23/10/13 y consultado el 3/6/15

http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/10/131022_derechos_humanos_eeuu_drones_yemen_pakistan_jgc

[16]  “La ONU criticó el uso de drones contra civiles”. Página 12, 19 de octubre de 2013.

[17] DWORKIN, Op. Cit.

[18] DWORKIN, Op. Cit. Cánepa, citando al autor estadounidense Micah Zenko del CFR, afirma que Estados Unidos considera combatiente “a todo sujeto en edad militar que se encuentre en zona del ataque, a menos que evidencias explícitas de inteligencia determinen lo contrario” lo que dejaría abierta la puerta para un eventual ataque intencionado a adolescentes, que en ciertos teatros de operaciones alcanzan muy tempranamente una “edad militar”, en su mayoría producto de reclutamientos forzosos. CÁNEPA, Op. Cit. Bastardillas nuestras.

[19] CÁNEPA, Op. Cit.

[20] NEWSWEEK EN ESPAÑOL: “Obama se compromete a mejorar la política de uso de los drones” http://nwnoticias.com/#!/noticias/obama-se-compromete-a-mejorar-politica-de-uso-de-drones   publicado el 24/4/15 y consultado el 3/6/15

[21] Entrevistado por CANEPA, Op. Cit.

 

Bibliografía

 

BORJA, Rodrigo: “Doctrina Brezhnev”. Disponible en http://www.enciclopediadelapolitica.org/Default.aspx?i=&por=d&idind=496&termino=

 

BORJA, Rodrigo: “Doctrina Carter”. Disponible en http://www.enciclopediadelapolitica.org/Default.aspx?i=&por=d&idind=499&termino=

 

CANEPA, Juan Ignacio: “Drones, el arma secreta de Obama”. Disponible en  http://www.defonline.com.ar/?p=15410

 

DWORKIN, Anthony: “Carta de Europa: la posición europea ante el uso de `drones´”. Revista Política Exterior nº 156, noviembre-diciembre de 2013. Disponible en http://www.politicaexterior.com/articulos/politica-exterior/carta-de-europa-drones-ataques-selectivos-y-posicion-europea/

 

NORENG, Øystein: “El Poder del Petróleo – La política y el mercado del Crudo” Editorial El Ateneo, Buenos Aires, 2003.

 

STURM, Cony: “el virus Stuxtet es más antiguo de lo que se creía”   https://www.fayerwayer.com/2013/02/stuxnet-el-virus-que-desactivo-una-planta-nuclear-en-iran-es-mas-antiguo-de-lo-que-se-creia/

 

U.S. Energy Information Administration:

 

 

Medios periodísticos

 

ABC.es (Madrid)

 

BBC.com (Londres)

 

CNN en español

 

ElMundo.es (Madrid)

 

Newsweek en español (Nueva York)

 

La Nación (Buenos Aires)

 

Página 12 (Buenos Aires)