por Martin Alejandro Pizzi, tesista de la Lic. En Relaciones Internacionales por la Universidad Católica de Salta. Diplomado en Seguridad Internacional y Defensa por la Universidad de Belgrano

El intento de golpe de estado suscitado entre el 15 y el 16 de julio de 2016 en Turquía, si bien puede clasificarse como "tradicional" considerando sus perpetradores, tácticas y tal vez motivaciones, ofrece aspectos inéditos que, a nuestro juicio, terminaron provocando su fracaso.

 

El arte militar siempre acompañó la evolución de las comunicaciones. Correos ágiles, desarrollo de sistemas de escritura cifrados, el telégrafo óptico, el telégrafo eléctrico (Con hilos y luego sin ellos), la radio, el telégrafo Baudot o tele tipo, el teléfono y tantos otros sistemas fueron observados con interés por los militares; quienes participaron en su evolución y desarrollo con el punto culmine del correo electrónico y la red Internet, nacidas al calor de las necesidades militares y financiados originalmente por sus presupuestos.

 

La expansión de Internet a la esfera de usuarios civiles provocó un crecimiento exponencial de la misma sea en cantidad de usuarios, sea en las posibilidades comunicacionales que ofrece. Consideramos que desde la conducción militar de la intentona no se logró comprender el alcance y la dimensión del fenómeno. El alzamiento militar del 15 de julio de 2016 en Turquía nos ofrece excelentes ejemplos para analizar, algunos de ellos inéditos en eventos de este tipo, los cuales desglosaremos a continuación.

 

El inusual despliegue de tropas en Estambul y Ankara no pasó desapercibido por ejemplo en Twitter. Esta red social se especializa en "microblogging": mensajes de no más de 140 caracteres que pueden acompañarse con breves videos o fotografías y ofrece excelentes posibilidades para la expansión o "viralización" de un mensaje o un acontecimiento. El desarrollo de los acontecimientos fue seguido palmo a palmo por cientos de usuarios al instante mismo de producirse los hechos, los breves videos subidos a la red contribuyeron a la consolidación del mensaje y atentaron contra uno de los principios esenciales de la acción militar: la sorpresa. Los movimientos de las tropas dejaron de pasar desapercibidos casi de inmediato y provocaron la alerta sea de la población turca, sea de la opinión pública internacional, representada en los usuarios de la red social.

 

Cualquier operación militar en escenario urbano del s. XX que se precie de tal debía cumplir una serie de objetivos entre los cuales se hallaba el control de las comunicaciones: estaciones de televisión y radio siempre estaban entre los objetivos a tomar por el atacante y a guarecer por el defensor. En este caso las tropas se esforzaron (Exitosamente en la mayoría de los casos) por alcanzar el aeropuerto de Estambul, el control del espacio aéreo a través de vuelos de aviones caza, los puentes sobre el Bósforo, el espacio marítimo circundante (Radioaficionados reportaron actividad naval incrementada) el Parlamento, la sede gubernamental, la sede de los servicios de inteligencia, y los estudios de la TRT (Canal de televisión estatal) y de la CNN Turca. En el primer caso la transmisión se interrumpió por unos minutos para luego ser retomada, con la presentadora leyendo una proclama de los sublevados. En el segundo el estudio fue desalojado y la transmisión por coaxil y satélite interrumpida, pero no la transmisión hecha por banda ancha desde una cámara fija en el estudio del canal, que mostro detalladamente como el Ejercito tomaba el control del estudio y retiraba a cronistas y personal técnico. Esta transmisión fue vista por más de 90 millones de espectadores en todo el mundo.

 

Aparentemente desde la ciudad de Marmaris, donde se hallaba veraneando, el presidente turco Recep Tayyin Erdogan logró comunicarse con una periodista de otro canal de televisión y dirigir un mensaje a la nación utilizando Facetime: sistema de transmisión de imagen y sonido provisto por Iphone. La periodista sostenía su teléfono celular mirando hacia la cámara y desde esa pantalla de pocos centímetros cuadrados Erdogan lograba no sólo terciar en el ánimo de los sublevados, que aseguraban tener el control de las principales ciudades turcas sino garantizarle a la ciudadanía que él estaba vivo, que su entorno garantizaba su seguridad, que no estaba bajo coacción física alguna y que los sublevados no eran la totalidad de las Fuerzas Armadas, llamando a la ciudadanía a resistir el atropello. Lejos de amedrentarse los turcos salieron a las calles y, twitteando o transmitiendo en vivo a través de Periscope (Red social que permite transmitir imagen y sonido en vivo) se vieron escenas en tiempo real subidas por miles de usuarios sin filtro alguno: aviones F16 en vuelo rasante sobre las ciudades, combates callejeros entre sublevados y fuerzas de seguridad, la nitidez de la munición trazante recortando perfiles en la noche, linchamiento de soldados arrancados de tanques y camiones o en edificios y oficinas por turbas enardecidas, que hicieron que la policía pase de tratar de detener a los sublevados a evitar que los civiles (literalmente) los maten a golpes en segundos.  Todo ello sin censura, sin edición, sin intermediación en la interpretación: los hechos están allí, en crudo, inobjetables e incontrastables, con la inmediatez y la instantaneidad como principios rectores. La enérgica acción de los civiles se vio protegida por las armas de los policías, que no se plegaron a la sublevación, empardaron la lucha por las calles, y los teléfonos celulares transmitiendo en vivo, que le permitieron a esos decididos civiles apropiarse de otro caro principio de acción militar para torcer la situación en su favor: el de masa.

 

Medios masivos de comunicación, analistas y especialistas pasaron (Pasamos) en este caso de "ofrecer los hechos" a ofrecer en el mejor de los casos un buen tamiz de los mismos, condicionados también por la misma velocidad de la transmisión de los acontecimientos y la maraña de información cruzada: gobierno y sublevados instando al otro bando a rendirse y asegurando tener el control total del mismo, interpretaciones sobre autogolpe y operación de bandera falsa por parte de Erdogan, su (supuesta) partida del país y la (supuesta) denegación de Alemania de su solicitud de asilo, la paulatina rendición de los sublevados, la vuelta a Ankara del Presidente y los diversos arrestos efectuados de líderes de la sublevación ocurrieron en doce frenéticas horas, todas ellas "monitoreadas" en tiempo real por buena parte del mundo.

 

En el siglo XIX, el advenimiento del telégrafo y por consiguiente de la posibilidad de una comunicación instantánea entre puntos distantes motivó reacciones temerosas del futuro de la diplomacia: la inmediatez de las comunicaciones condicionaría la reflexión adecuada necesaria para cada decisión. Hoy día la hiperconexión a la que nos acostumbramos, paradigma de la sociedades abiertas, le brinda a los actores políticos posibilidades inéditas pocos años atrás y nos obliga a analistas y especialistas a ser muy cautos en nuestros juicios iniciales, pues podemos ser refutados o desmentidos en muy pocos minutos. Internet ha tenido un desarrollo exponencial en los últimos 20 años pero es aun un sistema dependiente de soportes "físicos", de hardware, de nodos, de aparatos, cableado y antenas que seguramente se volverán objetivo inmediato a controlar por todo aquel que quiera o deba iniciar operaciones armadas si pretende proseguir como objetivo el tradicional "velo y engaño" que ha preocupado a los pensadores del arte de la guerra desde Sun Tzu.