El Mundo en el Microscopio y el Telescopio

Aproximación física a las Relaciones Internacionales

Por Martín Rodríguez Ossés y Martín Alejandro Pizzi. (1)

 

 

En tanto ciencia, las Relaciones Internacionales no pueden prescindir de la teoría. Estamos de acuerdo con que “la teoría sin hechos es tan vacía como los hechos sin teoría” y desde estas páginas queremos hacer una contribución al respecto. Es ya casi una sentencia de perogrullo que los desafíos que impone el diario devenir del mundo al analista son cada vez mayores, y por ello la evolución de los hechos debe ser forzosamente acompañados de una evolución teórica que logre extraer, explicar y predecir las acciones llevadas a cabo por todos los actores del sistema internacional.

Queremos proponer desde aquí (Con todo el riesgo que ello implica) una teoría sistémica desde un punto de partida que podría llamarse neorrealista, pues para la misma el peso explicativo de los comportamientos internacionales de la misma se da a nivel sistémico. Ahora bien, para describir el sistema nos hemos inspirado en quien consideramos la madre de todas las ciencias: la física. Desde el sencillo átomo de hidrógeno a la mayor vastedad que podamos concebir sobre el universo todo, en la física está el origen de toda explicación sistémica, razón por la cual la hemos tomado como inspiración. Pero fundamentalmente, este es un intento de poder graficar e ilustrar aquellos fenómenos tan complejos que nos arroja la realidad internacional. No deja de ser un ejercicio de abstracción (y por lo tanto es tan sólo una mirada de dichos hechos y fenómenos) pero busca arrojar mayor luz sobre los comportamientos de nuestro sistema internacional.  Y si bien tiene un empujón inicial en el neorrealismo, todas las escuelas contribuyen porque todas incorporan un nuevo haz de luz que ilumina la desconcertante realidad. Por eso es que aquí se encontrarán conceptos que hicieron nido en dichos enfoques pero que aquí crecerán y esperamos que encuentren la suficiente potencialidad para inspirar el continuo interés por esta disciplina.

Durante nuestra vida académica nos hemos planteado (Y es un tema de conversación habitual entre nosotros) la necesidad que la Teoría de las Relaciones Internacionales en nuestro país adquiera un desarrollo aún mayor. Las eventuales asimetrías que nuestro país pueda enfrentar en algunas áreas de la economía que se repliquen en su potencial científico, a nuestro juicio no aplican para esta área del conocimiento. Nuestro trabajo apunta a ser el puntapié inicial de un saludable intercambio con el mainstream de la disciplina que permita y aliente desarrollos teóricos originales en nuestro país y región, sin tener que limitarnos a los estudios de coyuntura o de escala regional.

Ahora bien, hablábamos de ilustrar la realidad. Pasemos entonces ahora a describir el sistema y algunas variantes de su funcionamiento. Si pudiéramos graficarlo luciría algo así:

 

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Modelo de sistema hegemónico

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El sistema tiene un núcleo o core central donde reside y se distribuye el Poder (Como el Sol en el sistema solar). El núcleo es un área o espacio ocupado por una o varias unidades políticas. Como residencia del Poder, no varía su tamaño. Siempre es el mismo; lo que varía son la cantidad de sus ocupantes y en esa definición reside la capacidad del sistema de variar. Los puntos que orbitan en derredor son un epifenómeno de dicha distribución y están compuestos por las unidades políticas menores que luchan por hacerse de mayor poder; en términos gráficos, los puntos menores buscan ganar en densidad para vencer la fuerza gravitacional; ganar en autonomía funcional e insertarse en el núcleo, para finalmente convertirse en el núcleo. Entonces, la noción de Poder aquí resulta ser la capacidad de una unidad de tener plena autonomía en sus cursos de acción.

El concepto de poder ha sido sumamente estudiado en nuestra disciplina y tiene gran cantidad de connotaciones. La mayoría de las cuales habla de un factor inherente de coerción entre un actor y otro; donde “A” influye o ejerce autoridad sobre B. Pero en última instancia, nosotros entendemos que el Poder es una expresión de control, control del propio destino. Así, quien ocupa el núcleo (en forma solitaria o compartida) ha logrado una situación de autonomía tal en la que los intentos de las otras unidades para incidir sobre sus conductas (atraerlo con su propia fuerza gravitacional) han sido los suficientemente controlados.

 

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Modelos bipolar puro; bipolar con discusión al interior (URSS) , multipolar y modelo de tutoría o sheriff

El sistema responde a la actividad en el núcleo y su interacción con la periferia; contrayéndose o expandiéndose según la lucha interactores. Cuando las unidades revisionistas comienzan a vencer la gravedad, el sistema se contrae (la periferia se acerca al núcleo), y el éxito de esa(s) unidad/es revisionista/s podría devenir en un nuevo núcleo, que reemplaza al original pero nunca un segundo núcleo. De lo contrario, el núcleo (y sus unidades partícipes) gana en densidad y cohesión y las unidades menores se ven derrotadas ante la gravitación de la/s unidades centrales. El sistema se expande (la periferia se aleja del núcleo).  Pero tanto la contracción como la expansión tienen límites. La mínima expresión de un sistema (su máxima contracción) es una multiplicidad de unidades igualmente densas concentradas en el núcleo. Es decir, son todas iguales. La misma naturaleza del sistema evita esta situación porque las masas de las unidades replican un juego de suma cero. Siempre existirá una periferia de unidades que gravitan (subsistema). Por otro lado, la expansión del sistema tiene límite en un núcleo de hegemonía pura. Una unidad que domine en todos los campos al resto de las unidades; logrando, incluso, que la densidad de todas las unidades restantes sean exactamente iguales evitando la posibilidad de subsistemas. Pero, al igual que en el caso anterior, por el mero principio de interacción siempre existirán subsistemas. Estos y otros conceptos se irán desarrollando a continuación.

 

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Contracción y expansión del sistema.

 

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Atracción de las unidades menores desde y hacia el núcleo. Podríamos también indicar que el movimiento o fuerza motora de las unidades centrales mayormente se expresa en los conocidos regímenes internacionales de Krasner.(2) Esos regímenes son tanto expresiones de distribución de poder como fuerza causal y generadora del mismo. Un régimen internacional es, en última instancia, un acuerdo entre partes. Puede ser motivo de cooperación como así también estructura de cooptación de unidades centrales sobre otras menores o el resultado de expresiones tipo proxy: Esto sucede, por ejemplo, cuando empresas nativas de un país se hacen de una posición dominante en mercados foráneos y ejercen presiones o coerción que conlleva al debilitamiento de la unidad menor.   

 

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División de unidades en modelos bipolares: Los actores centrales (más densos) generan polos y las unidades menores se corren hacia ellos. La atracción hacia los mismos puede tener respuesta tanto en el peso específico (capacidades materiales e inmateriales) de las unidades centrales respecto a unidades vecinas (los famosos patios traseros) como en el resultado de ejercicios de bandwagoning (a partir de expectativas creadas). (3) Entre los primeros y los segundos existe una brecha temporal. Los primeros tienen efectos longevos, los segundos circunstanciales. Así, en sistemas bipolares como el escenario que conocimos como Guerra Fría, la alternancia entre polos estaba enmarcada en estrategias a largo plazo; mientras que los sistemas multipolares permiten interacciones de corto plazo entre las unidades menores y aquellas que ocupan el núcleo. Esto resguarda al sistema de formaciones más densas que comprometan la composición del núcleo. Pero como describiremos más adelante, no compromete al sistema en sí mismo.     

 

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Función debilitadora de las unidades centrales sobre la periferia: la periferia es la malla superficial del sistema, constituye su borde. Las unidades centrales actúan tanto en función defensiva como ofensiva: Buscan minar la capacidad de las unidades periféricas para hacerse de densidad, y evitar así la concentración de poder de unidades pares o competidoras que logren atraerlas hacia su gravitación.  

 

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Fuerza centrífuga hacia los polos: Ésto puede aparecer tanto en el núcleo como en la periferia. Por ejemplo en el caso de la Venezuela Chavista que generó un modelo de atracción a regímenes regionales que se alejaban del núcleo tomando posturas disidentes. Esto podría ilustrarse así:

 

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Caso contrario, con el debilitamiento de dichos regímenes políticos, estos convergen nuevamente hacia el centro (se vuelven a pintar de rojo)

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El sistema no puede romperse en este punto del devenir histórico (Con la Tierra completamente explorada y la gran mayoría de su superficie con su situación jurídica resuelta)  porque la expansión en un último punto daría una unidad super densa y poderosa cuya crisis tan sólo generaría una división dentro del núcleo, no dos núcleos. Eso era posible en el pasado cuando los distintos sistemas se desconocían entre sí (Por la imposibilidad tecnológica para superar las distancias y tomar conocimiento de la existencia de otros sistemas) y ese desconocimiento permitía (O imponía) la convivencia. Eran posibles distintos sistemas con sus respectivas periferias. La otra variable, la contracción total, sería, hipotéticamente, una licuación del poder dentro de ese núcleo super denso: Anarquía (en una analogía astrofísica sería el equivalente al Big Crunch). (4) Y podríamos graficarlo como un punto que se aplanaría finalizando en una línea o raya sin ejes referentes. Una singularidad. Esto es imposible en nuestro universo de estudio como ya lo hemos aclarado. No existen sistemas sin subsistemas.  

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Subsistema

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Singularidades

 

Entonces cabe preguntarse cómo opera el cambio intrasistémico. El sistema naturalmente se reacomoda de adentro hacia afuera, como comandos de una o más  voces según la cantidad de unidades que ocupen el núcleo. Esto se puede ver en los cursos de acción de las naciones menores que se alinean tras una postura común. Por ejemplo en el ejercicio del voto en la Asamblea General de la ONU. Pero también se puede observar en la formación de coaliciones de dispuestos para entrar en un conflicto armado o en cómo responden los mercados ante manifestaciones de las unidades centrales respecto a nuevas estrategias económicas o decisiones políticas varias.

 

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El concepto de Anarquía, que gobierna los estudios de relaciones internacionales, en este caso no implicaría la carencia completa de una entidad coaccionante en el sistema, sino que sería encarnada por “la voz” del mismo, originada desde el núcleo, destinada a la fijación de pautas y límites de comportamiento en aras de lo que consideramos los principales objetivos buscados por los actores: Poder Y Seguridad. En este caso, los límites están dados por la interacción de las unidades que tienen noción de la masa de sus competidores. Hay una frontera de comportamiento.  Si bien hay regionalismos en competencia “débil” (un marco de cooperación más amplio entre las unidades) siempre hay otras unidades con las que la cooperación tiene un límite.

La famosa “fog of war” (en un sentido neorrealista del mismo) (5) tiene asidero aquí, pero en una acepción que entendemos como exclusivamente táctica (Como también entendemos que sucede en la guerra) pues todos los integrantes del sistema están en conocimiento de la masa de sus rivales y por ende de sus posibilidades, centrándose las incertidumbres en los caminos para la prosecución de objetivos acordes con la masa de cada uno. La conciencia de cada actor respecto a la masa de sus vecinos, rivales o el núcleo mismo (En caso de no serlo) aconseja cursos de acción racionales para evitar riesgos innecesarios o incluso represalias (Del núcleo o el sistema completo) Las unidades que, de acuerdo a su estructuración interna, lleguen a decisiones a través de procesos participativos o colegiados, reducen las posibilidades de tomar decisiones incorrectas o irracionales respecto a las unidades que centran su decisión en un líder absoluto y/o su círculo áulico. A su vez, la naturaleza del proceso de toma de decisiones de las primeras tenderá a garantizar el flujo de las mismas por la cadena de mando hacia su aplicación efectiva. Los segundos pueden terminar encontrándose como Hitler en el búnker: ordenando el desplazamiento de regimientos y batallones que solo existían en su cabeza, pues habían sido vencidos o desbandados. De allí el interés del núcleo en la promoción de regímenes favorables o amigables en las unidades revisionistas (O en camino de serlo) pues comienza con la disminución de la niebla (Al favorecerse la comunicación entre ambos) y finaliza con la incorporación y/o satelización del revisionista. La emergencia de un revisionista completamente irracional, sin embargo, es una posibilidad. Pero solo será exitoso en la medida que logre aumentar su masa de tal manera que se constituya rápidamente en núcleo. Caso contrario, de no aumentar su masa y persistir en su desafío tarde o temprano será desactivado. Es la conducta que observamos en el Estado Islámico: un actor que cuestiona y enfrenta tanto el sistema de estados westfaliano como las organizaciones internacionales generadas por estos y toda otra cosmovisión diferente a la suya, incluso las más próximas, para implantar una forma de gobierno ya extinta: el Califato. A través del control de una importante porción territorial en Medio Oriente y la expansión del mismo ha intentado expandir su masa y ha explotado la niebla en un sentido eminentemente táctico. Sus enemigos saben cómo va a golpear, pero no dónde ni cuándo; pueden esperar que uno de sus adeptos se suba a un camión y atropelle una manifestación o ingrese a una iglesia y decapite a un sacerdote católico octogenario pero no saben si será mañana, pasado o el mes que viene, y si será en Niza, Lens, Munich, Jerusalem, Bagdad o Bali. Sin embargo, su persistencia en ignorar la masa de sus enemigos (Definidos por su propia lógica binaria y no por los eventuales vínculos que tengan entre ellos) hará persistir a estos últimos, pese a que sufrirán pérdidas importantes.

De ésto se desprende la diferenciación en dos instancias de la identidad de las unidades. Una primera instancia está dada por la masa de la misma (qué tan densa es, cuánto poder suma o expresa); la otra está dada por la dinámica entre cómo percibe una unidad a la otra, y como ésta última se manifiesta ante los demás. La que se muestra y lo que se entiende por ello. Y eso es lo que constituye el system mist (sentido constructivista de la incertidumbre).

Las interacciones entre núcleo y periferia se encuentran insertas en una fluctuación semántica del poder que las unidades realizan para hacerlo tanto medio como fin. A veces esa distinción nace en el seno de una unidad política como respuesta hacia un fenómeno que se da afuera o como vector doméstico para construir poder. Por ejemplo:

a) Un estado puede tomar decisiones a partir de una lectura sistémica: El estado A le declara la guerra a B producto de un conjunto de acciones de este último o  porque quiere hacerse de mayor autonomía adjudicándose una nueva porción de recursos.

b) Un líder o dirigente político puede avanzar en una dirección que comprometa a un segundo estado para construir poder hacia al interior de su propia unidad.

Estos son solo dos ejemplos, pero el Poder es un elemento que se constituye como medio o fin según los actores deseen. Y esto habla también de la bidimensionalidad que existe en el sistema. La discusión hacia el interior de las unidades es sumamente importante y pone en discusión el factor unitario de las unidades. En el diálogo entre unidades se emite un mensaje, pero las unidades son conscientes de las disidencias detrás de ese mensaje y toman recaudos respecto a la distribución de poder dentro de la unidad. Porque el mensaje de hoy puede no ser el de mañana.

Otra representación de esa dualidad semántica puede encontrarse en las motivaciones que diferencian a los actores de gran densidad o que aspiran a tenerla, y se manifiesta respecto a qué objetivos perseguir, entendiendo que los actores poco densos aspiran a objetivos de corto plazo o asequibles. Así, podemos encontrar objetivos de medio rango como la diplomacia rusa del paneslavismo (para encontrar solución a su dilema de seguridad), objetivos de rango alto como la expansión norteamericana en términos de exportación de valores; y objetivos de amplísima mira como el intento de ISIS por imponer su cosmovisión de forma completa y excluyente.. En el alcance de los objetivos que cada actor se plantea se expresa el Poder como medio o como fin.

Lo que une a todo el sistema y lo dota de cohesión es la necesidad de las unidades de ganar o recuperar masa y hacerse de densidad. Como cada unidad goza de entidad e interés (voluntad y sentido de sí misma) garantiza la falta de escenarios de Big Crunch o Big Rip (6) como mencionamos anteriormente.  La misma interacción es lo que cimenta al sistema y lo hace tanto viable como posible. No hay sistema si las unidades no interactúan.  

¿Cómo se moldean las interacciones que terminan por configurar el sistema?

Las unidades gozan de distintas capacidades y cualidades que les permiten  insertarse en los ejercicios y juegos de poder que se desarrollan en el sistema.  Todas las unidades, al fin y al cabo, gozan de una porción de energía dada por su materia constitutiva: los seres humanos que conforman dicha unidad. Siguiendo con la analogía que hemos planteado en un inicio, toda unidad tiene, en definitiva, una capacidad tanto de absorción que la afecta así como una capacidad de emisión energética (de carácter radioactivo) que afecta al resto de las unidades.  

Pero el propio ejercicio va condicionando las capacidades y las unidades se ven afectadas por tres conceptos que inciden en su performance: la sensibilidad y la vulnerabilidad de una unidad, conceptos oportunamente propuestos por Keohane y Nye (7) ,y un tercero que introduciremos aquí: el de rendimiento.

  1. La sensibilidad significa una contingencia ante los efectos de costo impuestos desde afuera antes que se pueda modificar las políticas para tratar de cambiar la situación. Habla de cuán permeable es una unidad respecto a fenómenos exógenos. Cuánto golpean y afectan las circunstancias externas  

  2. La vulnerabilidad puede definirse como la desventaja de una unidad que continúa experimentando costos impuestos por acontecimientos externos aún después de haber modificado las políticas. La vulnerabilidad, es en última instancia, la manifestación más cabal de la distribución de poder dentro del sistema.

  3. El rendimiento es también un concepto que hemos “importado” de la física. Se trata de cuánta energía o trabajo útil se obtiene de una máquina en relación a cuánta energía o trabajo total se invierte en ella.

Desarrollemos  la idea de rendimiento.   

Una máquina o motor son más eficientes en tanto sean capaces de convertir en energía o trabajo útil el mayor porcentaje de energía o trabajo que reciben. Desde el vapor a los motores nucleares, los ingenieros se han esforzado por construir motores de rendimiento cada vez mayor. Sucede lo mismo con las unidades políticas.  Tanto las personas que habitan y conforman la unidad, como los recursos que esa unidad posee, son lo que llamaremos combustibles. La unidad política en este caso sería el motor a alimentar. Una adecuada relación entre el combustible aportado y el tamaño del motor podría darnos la idea de un ciclomotor que circula eficientemente, como esas unidades políticas pequeñas pero densas.   Un motor grande, pero obsoleto, ineficiente o mal alimentado podría sugerirnos la idea contraria: una unidad política que desperdicie su potencial, o que tuvo un status que ya no posee (Como un automóvil viejo o descuidado). La comparación nos resulta útil para ilustrar cómo unidades políticas que pueden presentar contextos en apariencia desfavorables (Japón) pueden no sólo ganar densidad sino lograr ser parte del núcleo; y, por contrario, unidades políticas que pueden presentar contextos ampliamente favorables sean poco densas (Rep. Democrática del Congo, por ejemplo). Más adelante nos adentraremos un poco más en esto.

¿Sobre qué cualidades o capacidades inciden estos conceptos?

Las unidades poseen cualidades o capacidades (Combustibles) materiales e inmateriales. Estas son como paquetes o dosis extras de energía de las que una unidad se realimenta para establecer y reestablecer quién ocupa el núcleo y quienes la periferia. Las primeras corresponden no a la posesión de recursos naturales, económicos y militares sino a la efectiva capacidad de su uso.  Las unidades deben velar y actuar por un uso eficiente de su energía. En pocas palabras, optimizar su rendimiento. Varias unidades gozan de un territorio dotado (Por ejemplo) de recursos naturales pero no todos pueden o saben explotarlos; o su capacidad de explotación es limitada o tercerizada en otras unidades. En este caso su rendimiento es ineficiente, pues no logra traducir la unidad política esa potencialidad en energía útil,  y por ende en mayor densidad.

Ya hablamos de la existencia de combustibles materiales e inmateriales. Enumeramos sucintamente los más representativos:

  • Matriz económica (si es monoproductiva o tiene una matriz diversa),

  • Capacidad y soberanía tecnológica,

  • Autonomía y soberanía financiera.

  • Tamaño de sus fuerzas armadas, su moral, cohesión y compromiso con la unidad.

  • Tecnología militar y su autonomía respecto a la dependencia de tecnología extranjera

Respecto a las capacidades inmateriales podemos destacar

  • Cohesión poblacional (qué tan unidos se encuentran los habitantes y  si los mismos se identifican con la unidad que los contiene)

  • Nivel académico y profesional de sus habitantes (Capacidad de entender, interpretar y crear teoría para leer el mundo y modificarlo / Capacidad de innovación y progreso de una unidad para alterar las reglas de juego / capacidad para emprender, crear y trabajar)

Y hay otros elementos que afectan el rendimiento de las unidades. Por ejemplo sus características geográficas respecto a desastres naturales. Cercanía a fallas tectónicas, a rutas de Huracanes o Tifones. Propensión a grandes inundaciones o sequías, el ratio de sus temperaturas promedio. Todas estas variables influyen y afectan a las unidades más de lo que se suele considerar habitualmente.

El núcleo también presenta conductas muy particulares. El núcleo del sistema (ocupado por la/s unidad/es centrales) fomenta un modelo reflectivista en tanto las unidades que lo ocupan moldean (o intentan) las agendas sobre las que se apoyan las interacciones. Siempre las vinculaciones entre unidades estarán afectadas por la capacidad de una unidad más densa para hablar o tratar un tema en específico pero sobre todo, de qué forma o en qué lenguaje se habla del mismo.  Las unidades centrales conceptualizarán las vinculaciones permitiendo rehificar sobre ellas: ¿Qué significa esto? Estados Unidos y su academia, por ejemplo, han impulsado distintos conceptos como “estado fallido” (failed state) en las que establecen y determinan las condiciones por las cuales una unidad comienza a perjudicar al sistema. Esta conceptualización se internacionaliza y comienza a formar parte del lenguaje del resto de las unidades. En definitiva, Estados Unidos gestiona el lenguaje y cómo entendemos la salud del sistema en este caso. Estados Unidos optimiza su rendimiento y ejerce una conducta tan eficaz que permite afectar a las unidades restantes emitiendo “nueva” radiación.

¿Cuáles son los actores del sistema?

Los actores del Sistema Internacional son las diversas unidades políticas que participan en el mismo. Esta participación se define por la capacidad de afectar en mayor o menor medida la densidad de otras unidades. Estos son los actores que hoy tienen lugar en el sistema, pero en el pasado fueron otros y en el futuro también pueden serlo.

  1. Estados. Las unidades más importantes en el sistema. Temporalmente, podemos establecer que el sistema es estatocéntrico. Esta temporalidad reside en que la configuración de las unidades políticas es finita y está sujeta a reconfiguraciones bajo otras formas.

  2. Organismos Internacionales intergubernamentales (OO.II.): Estos actores son fenómenos resultantes de la interacción entre los Estados. Si bien desarrollan comportamientos propios bajo decisiones y regulaciones emitidas desde su seno, la densidad de los mismos depende de las interacciones entre los estados. Asi, por ejemplo, encontramos la asimetría de poder en el interior de las Naciones Unidas cuando podemos diferenciar claramente, las potestades de la Asamblea respecto al Consejo de Seguridad, la composición de este último, y su intervención decisiva al momento de la admisión de nuevos miembros .    

  3. No estatales en búsqueda de estatalidad: Son unidades políticas de escasa densidad que persiguen la legitimidad. Dicha legitimidad les confiere la capacidad de ser interpretados e identificados por las unidades restantes como partes posibles en las interacciones. Un ejemplo de esto son los Kurdos que buscan la creación del Kurdistán. Hay actores de este tipo que se encuentran en una instancia superior dada por la identidad conferida por otras unidades pero no todas; esto los dota de mayor densidad que los primeros sin llegar a entenderlos como “estados”, los casos paradigmático son Palestina y Kosovo.

  4. No estatales que no buscan estatalidad:

  • Comprometidos con el sistema: Esto quiere decir, que no busquen la generación de un nuevo núcleo.

    • Actores transnacionales como la Cruz Roja Internacional;

    • Corporaciones transnacionales, como ser el caso de empresas multinacionales (IBM) cuya densidad permite incidir sobre unidades políticas periféricas especialmente en el tramado de sus agendas económicas, sociales y políticas.  

    • Organizaciones criminales transnacionales, como el crimen organizado, mafias u organizaciones guerrilleras. Si bien constan de una densidad muy pequeña es lo suficientemente tangible para modificar agendas en el seno de los actores. Pensemos por ejemplo en el caso de la guerrilla en Colombia.

  • No comprometidos con el sistema:  

    • Para destruirlo: El ejemplo cabal de esta categoría es el “Estado Islámico” o ISIS (Islamic State in Irak and Syria) que reproduce la paradoja de denominarse estado pero que busca la destrucción del mismo como representación social porque su objetivo es un cambio sistémico total. Su energía está volcada a la generación de un nuevo núcleo, el Califato, con la característica antisistémica de absorber también la periferia.

    • Por ignorarlo: Existen aún ciertas tribus aborígenes en condición de aislamiento. Estos últimos actores replican la condición dual del famoso gato de Schrödinger, (7) ya que “están y no están” insertos en el sistema. Si bien son una comunidad integrada por ley dentro del marco jurídico de un estado que los contiene, realmente no tienen participación alguna en el ejercicio político de la misma. No tienen conocimiento de tal integración, ni de su condición ciudadana.  No tienen voz en el proceso decisorio y generalmente otros grupos se auto adjudican su vocería. Si bien por su condición humana deberían entenderse como parte de los paquetes de energía inherentes a las unidades; no son parte de la estructura productiva. Su energía tiene asidero en las estrategias discursivas que se dan dentro y fuera de las unidades respecto a debates que los exceden. Por ejemplo, cuando se tratan cuestiones medioambientales.

El desafío de ISIS expone la siguiente posibilidad que explica por qué el modelo sistémico no se puede quebrar (en nuestro espacio físico). Aun si lograse convertirse en una unidad supermasiva que ocupe el núcleo y agote la energía de las unidades menores (eliminando la periferia); deberá generar órganos de control territorial (como las satrapías del Imperio Persa). Ello dará lugar al nacimiento de sus propios subsistemas y el ejercicio de las interacciones permitirá una nueva periferia: el sistema se restaurará con nuevas unidades.

Habiendo descrito los actores, podemos retomar la relación que esbozamos de rendimiento respecto a la magnitud de las unidades. ¿Por qué unidades pequeñas pueden ser más densas que otras mayores?  Al igual que en la física, la materia expresa su magnitud en distintos términos. Aquí consideramos que las unidades tienen una masa determinada que finalmente incidirán en su densidad. Esta masa está determinada tanto por el volumen (una consideración cuantitativa de sus energías) como por el material (naturaleza) de la unidad. Así, por ejemplo,  podemos observar que unidades de gran volumen no necesariamente tienen mucha masa por su naturaleza. Ciertas empresas transnacionales poseen un catálogo de recursos impresionantes y representación en múltiples unidades pero su material (naturaleza) es menos incidente que la de un Estado y por ello es menos masivo que un estado de menor tamaño.  Entonces, el rendimiento que finalmente se expresará en la densidad de una unidad, también se manifiesta según la masividad de las mismas.

 

orbitas de objetos masivos

Unidad de gran volumen orbita sobre una menos voluminosa pero más masiva.

¿Y por qué decimos que Poder se entiende como la capacidad de una unidad de tener plena autonomía en sus cursos de acción? Ocupar el núcleo es gozar de una densidad suficiente como para no verse afectado por la fuerza gravitacional de otra unidad. Todas las unidades buscan ser parte del núcleo pero no todas tienen la capacidad o las herramientas para serlo; no logran convertirse en unidades más masivas, no logran traducir su rendimiento en una densidad crítica. Pero aún las menores se comportan de manera tal que sus intereses no se vean afectados; es decir, no buscan consolidar su estadío periférico porque aun en las relaciones binarias (de 2 unidades) uno ocupa el centro y otro la periferia. Ninguna unidad elige ser periférica y en el marco de esa persecución está garantizada la diferencia necesaria para vencer cualquier paridad.

Una de las razones por las que las unidades compiten, es porque en toda relación binaria de esta naturaleza, quien se constituye como periferia funciona como escudo del núcleo. Los costos de las interacciones las paga quien orbita. Como la Luna evitando la colisión de los meteoros en la Tierra.  Las unidades con mayor masa trasladan los costos a las unidades menores; o los canalizan en otras instituciones, ya sea porque su legitimidad les garantiza el mismo beneficio a menor costo, o para trasladar a la arena internacional un debate que, en la arena doméstica puede corroer los resortes de poder de los oficialismos.

Concluyendo, podemos también ilustrar al sistema en términos del físico  Richard Feynman y su aproximación al mundo atómico(9): Él describe al sistema como uno en el que todas las cosas están hechas de átomos, en movimiento constante, se atraen cuando están cerca y se repelen al ser apretadas unas contra otras. Nosotros creemos que esto puede traducirse en los siguientes términos: El sistema está compuesto por unidades políticas en constante movimiento, dada su interacción, en búsqueda de ingresar al núcleo, de perseguir su completa autonomía. Cuando se “acercan” (se vinculan) se atraen por la fuerza gravitacional de la unidad con mayor masa pero si intentan hacerse una sola (asimilarse y fundirse en una única unidad) se repelen porque la unidad nunca pierde su esencia. Siempre será esa unidad y no otra. Durante el curso de la historia, unidades políticas supermasivas se hicieron de la autonomía de otra menores, incluyéndolas a su órbita; pero nunca las absorbieron. Por eso los grandes imperios parecen  destinados a encontrar un fin. Esta característica del sistema es la que permite ilustrar cómo se repelen y cómo en el seno de un sistema siempre habrá un subsistema.

  1. Martín Rodríguez Ossés es Lic. en Relaciones Internacionales por la Universidad del Salvador. Martin A. Pizzi es tesista de la Lic. en Relaciones Internacionales por la Universidad Católica de Salta y Diplomado en Seguridad Internacional y Defensa por la Universidad de Belgrano.

  2. KRASNER, Stephen D. Regimes and the Limits of Realism: Regimes as Autonomous Variables. International Organization Vo. 36 No. 2 “International Regimes” (Spring 1982), pp 497-510

  3. WALT, Stephen M. “Bandwagoning. The origin of alliances”. Ithaca, Cornell University Press, 1987

  4. DAVIES, Paul: “Los tres últimos minutos del universo. Conjeturas acerca del destino final del universo”. Buenos Aires, Editorial Debate, 2001

  5. ARON, Raymond “Pensar la Guerra - Clausewitz”. Ed. Ministerio de Defensa de España, 1993

  6. DAVIES, Op. Cit. .

  7. KEOHANE, Robert O. y NYE, Joseph: “Poder e Interdependencia. La política mundial en transición”. 1a. edición. Pp. 27. Buenos Aires, GEL, 1988.

AA.VV.: “Six Easy Pieces: essentials of physics explained by its most brillant teachers”. Reading (Mass.), Hellix Books - Addison-Wesley Publishing Company, 1995