Con la reciente victoria del presidente ecuatoriano Correa se ha puesto de manifiesto que lo que era tendencia hoy ya es pura y dura realidad. Esto es, Latinoamérica se ha constituido en el escenario de dos (o más) identidades. Con el advenimiento de los lideres populares (o populistas) de notoria afinidad con los discursos de izquierda, el subcontinente comenzaba a establecer una nueva línea divisoria postulando las distancias de una oligarquía febril con las grandes masas.

Con la mirada de los periódicos y noticieros puesta en la crisis Siria, un nuevo conflicto reflotó con crudeza en Malí del cual no teníamos noticias desde el año pasado con el golpe de Estado impulsado por el capitán del ejército Amadou Haya Sanogo. El presidente francés Hollande decidió la intervención del país africano en vistas de frenar el avance del islamismo fundamentalista.

No, no me refiero a una persona que por condición humana es capaz de dañar a un tercero. No; hablo del Hombre tomando a un grupo social como objeto capaz de infligir un daño.

Me refiero a las Teorías Ambientales cuando hago alusión a aquellos estudios en que la geografía, la demografía, la distribución de recursos y el desarrollo tecnológico son actores y agentes protagonistas para el estudio de las relaciones internacionales.