En los últimos días un conjunto de voces del oficialismo, han salido al ruedo a plantear la necesidad de un nuevo mandato de la Presidente. No debe sorprender lo temprano que estas voces anuncian esta hipotética candidatura ya que para hacer esto posible debe  mediar una reforma constitucional que autorice un tercer mandato.

 

Para lograrlo el oficialismo deberá controlar 2/3 de ambas cámaras, control que hoy no posee pero intentará lograr en estas legislativas,  permitiendo así iniciar los mecanismos necesarios para una reforma.

 Esta situación pone en evidencia uno de los grandes problemas con el cual convive hoy el oficialismo que es la carencia de un sistema sucesorio que permita una alternancia de figuras.

  Durante los diez años que lleva en el poder, el oficialismo no ha logrado crear cuadros medios que posean una alta imagen en la sociedad y permitan un cambio ordenado renovando las estructuras de poder y dando la posibilidad de cambios, no sólo de política, sino de agenda. Aquellas figuras dentro del oficialismo que podrían ser parte de este recambio se encuentran enfrentados con el mismo, ya sea directamente como De la Sota en Córdoba, o solapadamente como lo hace Scioli desde la provincia de Buenos Aires.

 El problema dentro del oficialismo no surge por carencia de personalidades dispuestas a tomar el mando sino por la negativa por parte de la cúpula del mismo de permitir a diferentes actores resaltar y erigirse como lideres alternativos. Este problema es central en los regimenes con un alto grado de personalismo como aquellos que se dan en el país y terminan generando crisis ya que, al no poder acceder al cargo, las diferentes potenciales figuras terminan dejando el partido o generando un quiebre dentro del mismo. Quiebre que hoy en día se esta dando y se ve acentuado por lo problemas de caja que presentan en diferentes distritos.

 Claro esta que todavía es muy pronto para decir que estas oposiciones dentro del partido, puedan materializarse en una nueva “Liga de Gobernadores” como en los meses previos a la renuncia de De la Rua, pero los movimientos que se están dando a nivel provincial demostrarían un intento por federalizar la protesta por parte de algunos de los gobiernos provinciales.

 Claros ejemplos de esta situación son Santa Cruz, Córdoba y Buenos Aires.  Estas discrepancias a nivel provincial plantean otro posible problema dentro del oficialismo ya que de no lograr solucionar las problemáticas que afligen a las diferentes provincias la postura de los senadores y diputados no será positiva al momento de plantear una reforma constitucional.

 En el caso de que esto sea así, el ejecutivo deberá plantearse en estos distritos volver al sistema de la doble lista de candidatos, una con candidatos afines al gobierno central y elegido por el, y otra correspondiente al propio partido, que le permita mantener el control de la cámara y aumentar el numero de escaños facilitando así tener un mayor control sobre las cámaras