Durante los últimos días ha habido un ir y venir de versiones sobre un posible no inicio del ciclo lectivo a consecuencia del resultado de la paritaria nacional con un aumento menor al solicitado por lo gremios y  por las desavenencias que se han generado entre el gobierno de la Provincia de Buenos Aires y los gremios docentes que exigen un aumento del 30 por ciento en relación a los sueldos del año pasado.

El problema con el que choca el gobierno de la Provincia es la carencia de fondos para hacer frente a un aumento de dicha magnitud. Esto le significaría un gasto de alrededor de los 10.000 millones de pesos, lo cuales, sin mediar una reforma impositiva que aumente los ingresos, serian imposibles de absorber.

Las posibles soluciones que podrían remediar esta situación se encuentran condicionadas a la aprobación de las mismas por parte del Poder Ejecutivo Nacional, el cual a dado ya varias demostraciones que no se encuentra en su voluntad de asistir a la Provincia en este complejo entramado que se ha suscitado.

Una de las posibles soluciones es la del endeudamiento por parte de la provincia para hacerse de los recursos necesarios y destinarlos al pago del aumento. Pero en este punto uno debería plantearse la utilidad del endeudamiento con fines de cancelar gastos corrientes. Debemos entender que existen dos razones por las cuales la Provincia se debería endeudar. La primera se da en base a generar inversiones que multipliquen la riqueza, este endeudamiento generara, en el mediano plazo,  ganancias permitiendo así un aumento del PBI y mejorando la economía de un distrito. La segunda razón es para pagar gastos corrientes. Este tipo de endeudamiento tiene un efecto negativo y no puede ser mantenido a lo largo del tiempo, por que al no mejorar la situación económica del distrito en cuestión, solo sirve como compresa que evita un sangrado profuso pero no cura la herida. Esta situación degenera al largo plazo en un aumento significativo del pasivo de los distritos y ante cualquier inestabilidad del sistema financiero puede generar una crisis de deuda. El actor que utiliza la deuda para pagos de gastos corrientes terminar entrando en un circulo vicioso similar al que origino la crisis del 2001.

Pero para el Gobierno de la Provincia, el problema no surge tanto de la falta de recursos propios sino de la distribución de la Coparticipación Federal, que de por si la provincia considera injusta y la obliga a depender de recursos que le sean girados por parte del Ejecutivo Nacional.

Hoy Scioli se encuentra en una encrucijada que no le permite tener libertad de acción. Reclamar los fondos que necesita al gobierno nacional, sin que no haya voluntad por parte de este de cedérselos, lo obligaría a tomar una postura con respecto a su relación con el poder central, hecho que ha tratado de evitar durante los últimos años manteniéndose en un limbo que le permitió consolidarse como posible alternativa tanto oficialista como opositora. De tener que tomar una determinación posiblemente no elija la ruptura con el mismo porque dicha actitud significaría un virtual desfinanciamiento de la provincia en un momento en el cual la necesidad de fondos es urgente y sin ellos la misma podría sumirse en un caos.

Pero por otro lado, seguir pegado al gobierno central también le significaría una merma en su imagen como posible candidato en las elecciones 2015 alejando al electorado desconforme con la actual gestión del Ejecutivo Nacional.

Desde el Ejecutivo Nacional la estrategia de ahogar financieramente a la provincia parece estar teniendo resultados. De no poder solucionar la paritaria docente los mismos no darán comienzo al ciclo lectivo y el impacto negativo que tiene esto en la imagen de un candidato siempre es elevado.

La estrategia por parte del Sciolismo pareciera ser la de deslindar la culpa por este inconveniente tratando de demostrar su voluntad de negociación e implicando al Gobierno Nacional en el fracaso de las negociaciones con los gremios. Al hacer esto, compartir el costo negativo, podría forzar al Gobierno Nacional a brindar la ayuda financiera que necesita hoy la Provincia mas allá de las diferencias que ambos actores tienen.

En caso que el gobierno de la provincia elija esta estrategia, sólo queda en manos del ejecutivo nacional la estrategia para no quedar pegado en un reclamo del cual hoy no es parte.

Solo debemos esperar para ver cómo resultan estas estrategias y qué impacto tendrán sobre la imagen, hoy positiva, que tiene el Gobernador de la Provincia; y ver si el mismo logra evitar los embates por parte del gobierno nacional o, por lo menos, si logra compartir las culpas.