El domingo pasado, por segunda vez en la historia argentina, se realizaron las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. El escenario que dejaron los comicios, sin otro valor que el de fijar un piso para el ingreso a las elecciones legislativas, debe ser observado detenidamente dado que el mismo da muestras de una situación particular que se vive hoy en la política argentina.

 

En primero lugar se debe dejar en claro que fue una elección sin ganadores. Salvo en el caso de Elisa Carrió, a quien el porcentaje alcanzado en la elección la devuelve del ostracismo político, el resto de los candidatos mostró, primeramente, que no existe hoy una fuerza de alcance nacional que pueda hacerle frente al Frente Para la Victoria (FPV). El Macrismo por su lado, mostró que su fuerza se remite sólo al territorio de la Ciudad de Buenos Aires y que para tener un armado a nivel nacional dependerá de su capacidad para tejer pactos que le permitan tener una presencia más robusta al interior del país. Esta necesidad de aliados a nivel nacional que le permitan plantearse una posible candidatura a nivel nacional se trunca al momento de observar que el Peronismo generó, tras la candidatura de Massa, una opción viable de mantener el control del poder sin la necesidad de encarrilarse detrás del Kirchnerismo. Cabe destacar que de sumar todos los puntos obtenidos por la coalición de partidos UNEN, el Pro fue relegado a un segundo lugar dentro de un distrito donde la victoria era el común denominador en las últimas elecciones.

UNEN, en la Ciudad de Buenos Aires plantea un caso paradigmático al momento de realizar el análisis. Los candidatos que conformaban el partido habían dejado atrás en la última elección la imagen de casi desaparición de las fuerzas que lo componen; el caso más extremo es el de Elisa Carrió que obtuvo un 1.8% de los votos y en este elección resurge con casi un 18%. El sistema que planteó esta coalición fue el de verdaderas internas. Presentando un abanico de opciones diferentes logró abarcar un gran sector del electorado lo cual le permitió alzarse con una virtual victoria en el distrito capitalino y relegando no sólo al Pro al segundo lugar sino sacando del esquema político al Frente Para la Victoria que, de repetirse estos resultados, perderían la representación por minoría que posee en la cámara de Senadores.

La pregunta que uno debe hacerse gira en torno a cuáles fueron las causas por las que esta elección mostró los resultados que en definitiva se dieron.

Aquí es donde se debe estudiar distrito por distrito para observar la conducta propia del votante y tratar de esbozar un pequeño análisis que permita entender estos resultados.

En la provincia de Buenos Aires, Massa se alzó como el gran ganador de los comicios, encabezando lo que llamaría “la revolución de los intendentes” que, habiendo sido históricamente dejados de lado en la conformación de listas por el FPV, se aglutinaron detrás de la figura de un intendente no histórico pero cuya imagen positiva y alta aceptación de gestión le permitían permear diferentes tipos de votantes generando una verdadera revolución que ayudara a terminar con el dominio exclusivo del distrito por parte del FPV.

Su candidatura puede medirse en términos positivos. La candidatura de Massa en provincia es la candidatura no confrontativa. Tomando la línea iniciada por Scioli, Massa y su gente supo ir más allá, rompiendo, aunque sea discursivamente, con el Kirchnerismo. Se presentó como la verdadera oposición dentro del oficialismo. Romper con la imagen de oficialismo no le fue sencillo; las opciones que se planteaban eran la de ruptura violenta o el alejamiento paulatino de las premisas básicas que forman el dogma con el cual se ha manejado el Kirchnerismo desde su ascenso al poder.

Esta línea no confrontativa del Peronismo surge tras la candidatura de Massa, y se plantea hoy a nivel nacional como una de las posibilidades: quiebre con continuidad dentro del partido. Dato no menor si se tiene en cuenta que el FPV, a pesar de haber hecho una mala elección, todavía cuenta con una base de votantes de alrededor del 25%.

Casos menos complejos pero que si sorprenden son el de Costas en Santa Cruz y Cobos en Mendoza. Para empezar, ambos casos demuestran que el Radicalismo sigue vivo y activo en el interior del país y que de organizarse y realizar las alianzas necesarias podría conformar nuevamente una fuerza alternativa con capacidad de alcanzar el poder. Si bien no fue una sorpresa que Cobos ganara en su distrito, sí lo fue por la cantidad de votos que lo hizo, duplicando la cantidad de votantes que su oponente del oficialismo. Cabe destacar que Julio Cobos ya se había erigido como figura destacada en el año 2008 al oponerse, en su puesto de Vicepresidente de la Nación, a la Resolución 125 que fijaba el sistema de retenciones móviles. La pregunta que uno debe realizarse es si Cobos es la figura que el Radicalismo necesita para reagrupar a todos aquellos correligionarios que partieron luego de la diáspora del 2001. Costas por otro lado es una victoria esperable. El Peronismo fue dividido a esa elección. Por un lado la propuesta liderada por el actual Gobernador de la Provincia y por el otro la lista sponsoreada por el hijo del expresidente Néstor Kirchner. El costo político que les generó esta división, que tuvo a la provincia en un clima de tensión en los meses previos a las elecciones, hizo que la gente se volcara masivamente al candidato que representara no la división del pueblo santacruceño sino una especie de cambio de signo en la provincia históricamente gobernada por el Justicialismo, siendo ésta el terruño del expresidente Kirchner.

Cabe destacar de estas Primarias que el oficialismo cosechó derrotas en 13 distrititos y sólo pudo alzarse como ganador en 11. Es menester también rescatar que en las anteriores elecciones presidenciales, y aunque esto no debe tomarse como referencia debido a la diferencia que se da entre ambos tipos de elecciones, el oficialismo había logrado hacerse con 23 de los 24 distritos.

¿Pero por qué el oficialismo perdió tanto caudal de votantes y resignó distritos electorales de talla como Mendoza, Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires? Es importante subrayar que la economía argentina en los últimos dos años ha entrado en declive producto de la inflación, baja de reservas y escasa entrada de dólares al país lo cual produjo una devaluación de facto teniendo que desdoblar la moneda debido a la imposibilidad de conseguir divisas a valor oficial. En este contexto de inicio de crisis económica, el votante se encuentra más permeable a las denuncias de corrupción. Denuncias que se vienen realizando desde el inicio de la gestión y que en el último tiempo y,  luego de diversas investigaciones periodísticas, han pasado a ser parte de la agenda política argentina y su tratamiento no sólo se circunscribe a ámbitos legales sino que se encuentra en el día a día de la charla de cualquier votante.

El FPV, por otro lado, no logró crear en la población las motivaciones suficientes para generar un aluvión de votos que le permitiera aumentar el número de legisladores dándole un control más seguro de ambas cámaras y permitiéndole marcar agenda en las cuestiones legislativas que ellos creen necesarias.

De repetirse el resultado de estas primarias en las elecciones de octubre sucederán probablemente 2 cosas. En primer lugar decreta el fin de cualquier intento re reeleccionista por parte del oficialismo. Perdiendo el Quórum propio en senadores el oficialismo se encontrará en una situación de negociación constante para imponer los temas y una posible reforma constitucional no se encuentra en el imaginario de ningún miembro de la oposición, inclusive aquellos que se plantean como oposición débil al gobierno. En segundo orden quizás, y como resultado de las elecciones, comience la diáspora y reagrupamiento de aquellos otrora fieles buscando nuevos rumbos que les permita mantener las posiciones de poder que poseen firmando así el inicio del cambio de ciclo.

Queda en manos de la oposición plantearse como opción viable al oficialismo y lograr entusiasmar al votante de forma tal de que lo siga. De ser así el cambio de signo será una posibilidad muy cierta en el corto plazo. Esto no quiere decir que un resultado adverso marque el fallecimiento del Kirchnerismo sino que a partir de ese momento deberá tomar la iniciativa para lograr reconquistar al votante y quizás frenar el proceso de polarización que se ha dado en la Argentina.