Con la proximidad de las PASO el 9 de agosto para las elecciones generales se debe analizar la situación de cada candidato y su posicionamiento con respecto al electorado a fin de poder entender que es lo que se está jugando en estas primarias. Las elecciones a Jefe de Gobierno de la Ciudad mostraron errores importantes al momento de analizar la migración del voto entre la primera vuelta y el balotaje, dejando a las encuestadoras en una posición en la cual debieron salir a dar explicaciones sobre la gran diferencia entre el resultado final y lo pronosticado. Desde MRO, en nuestro articulo “el difícil arte de pensar el voto cautivo”, habíamos anticipado que la elección sería más reñida de lo que se vaticinaba y que las apariencias de migración de voto no corresponderían a standards clásicos sino la influencia del voto “útil” con el fin de lograr un objetivo mas allá de la coherencia ideológica de dicho voto.

 

 Para poder realizar el análisis de las próximas PASO tomaremos como referencia los 3 candidatos mejor posicionados en las encuestas, siendo estos, Daniel Scioli, Sergio Massa y Mauricio Macri. El periodo que tomaremos será el comprendido entre Febrero y Agosto de este año y trataremos de dilucidar las fluctuaciones que se fueron dando en la intención de voto de cada candidato.

 

En Febrero de este año, las encuentras producidas por González y Valladares y Polldata daban al frente de la contienda a Sergio Massa con un 30.8 y 29.7% respectivamente. Tanto Macri como Scioli no lograban pasar el 25%. Por otro lado Management & FIT y Poliarquía ubicaban a Mauricio Macri con un 27.9% y 28% respectivamente. Ubicando en segundo lugar a Scioli con un 26% y relegando a Massa a un tercer puesto con un 24%. Ipsos por otro lado daba por ganador a Massa con un 28.3% pero ubicaba a Scioli con un 27.9% en una situación de empate técnico. En esta muestra Mauricio Macri quedaba relegado a un tercer puesto con un 23.2%.

 

Durante Marzo las encuestas toman un vuelco mostrando una abrupta caída en la intención de voto de Sergio Massa y comienzan a ubicar a Mauricio Macri en la cima de las encuestas. Los resultados publicados por las encuestadoras muestran un inicio de polarización del electorado en torno a las figuras de Macri y Scioli.

 

Las encuestadoras Aragón y Asociados, OPS; Giacobbe y Asociados,  IPA y Polldata dan por ganador a Mauricio Macri con valores que van desde el 25.3% al 35.8%, siendo OPSM el que más intención de voto le brinda distanciándolo de Scioli por 5 puntos. En estas encuestas Massa cae en intención de voto a un máximo de 21.4% siendo el piso de intención el 14. 6%. Scioli por su lado se encuentra ubicado primero en intención de voto para las encuestas de Management & Fit, González y Valladares y Poliarquía con un mínimo de intención de voto del 25 y un máximo de 29.5%

 

Finalizando el primer trimestre de un año electoral podemos observar cuestiones que influenciaron en la migración del voto. La polarización del electorado favoreció a Scioli más que a Macri en términos de intención de voto. En segundo término las discrepancias de intención entre las diferentes consultoras resultan cuanto menos intrigante, con una modificación de intención de voto en un mismo candidato de hasta 10 puntos dependiendo de la encuesta. Massa toca pisos mínimos de 15% y máximos de 25%, Macri 22% y 35.8% y Scioli del 19% al 31%.

 

El segundo trimestre las mediciones deben separarse entre las encuestas realizadas entre Abril y Mayo y las encuestas producidas en Junio. Durante Abril y Mayo las encuestas muestra una avanzada por parte de Scioli que se estabiliza alrededor de las 33 puntos porcentuales a excepción de la encuesta de la firma Raúl Aragón que sigue mostrando a Mauricio Macri en una situación de empate técnico 29% contra el 28% de Scioli en la encuesta de Raúl Aragón. Massa frena su caída y se instala entre el 16% y 25% dependiendo la encuesta.

 

Durante el mes de Junio Scioli ya se instala en todas las encuestas como el favorito para las PASO sin ninguna medición que le de menos del 30% habiendo picos del 37.5% en la encuesta de Hugo Jaime y Asociados. Pero las diferencias de porcentuales entre encuestas siguen marcando diferencias importantes; ya no en relación a la posición que ocupan sino a los valores que manejan. Massa fluctúa entre el 9.8% para Ricardo Rouvier y el 23.9% de Aresco, Macri entre el 21% para Bendix y 33.1% para Raúl  Aragón y Scioli entre el 30% CEIS y el 40.8 para Raúl Aragón.

 

Cabe destacar que el próximo trimestre a analizar se da en el contexto del fracaso de las encuestas con el resultado del balotaje porteño con márgenes de error que llegaron hasta el 10% en relación al resultado final.

 

En las encuestas que se producidas entre Julio y las presentadas la primera semana de Agosto los resultado tienen a moderar las diferencias. La dispersión de Massa pasa del 14% al 5% con un mínimo de 9.7% para Ricardo Rouvier y un máximo de 14.8% Giacobbe y Asociados; Macri reduce la brecha  del 12.1% a un 7.9% con un mínimo de 25.2% para Rouvier y un máximo de 33.1% para Giacobbe. Scioli, por otro lado, pasa del 10.85 de dispersión al 5.2%; siendo el máximo 41.3% de Hugo Jaime y el mínimo 35.9% de Management & Fit.

 

Agosto nos encuentra con nuevas encuestas que continúan la senda de Julio. Massa aumenta su máximo de intención de voto de un 14.8% a un 22% según Aresco; pero las diferencias entre encuestas aumentan a un 9% ya que Poliarquía le da un mínimo de intención de voto del 13%. Macri se estabiliza, una sola encuesta realizada por Aresco lo ubica en el 34% mientras que  IPSOS, Poliarquía y OPSM  lo ubican con una intención de voto del 26%. Scioli también logra estabilizar su intención de voto entre el 35.9% y 38%, a excepción de la encuesta realizada por Aresco que le brinda el 40%.

 

Una vez analizados los números debemos destacar que se da, como en la mayoría de las elecciones, una situación particular que es la estabilización del electorado conforme se aproxima la fecha de la elección. Esto analíticamente corresponde a dos factores. En primer orden, al aproximarse la fecha muchos indecisos comienzan a manifestar su intención de voto agrupándose en los candidatos de mayor imagen. En segundo orden, se debe dejar en claro que muchas encuestas publicadas tienen una doble intencionalidad que es no sólo la de informar sino también la de operar en termino de opinión publica. Muchos candidatos suelen difundir encuestas en las cuales se ubican mejor de lo que estadísticamente corresponde a fin de poder aprovechar el voto “ganador” ya que el elector está más dispuesto a votar una fórmula que efectivamente tenga posibilidad de acceder al cargo. Al encontrarse frente a una elección donde las plataformas no son claras y las identidades partidarias por fuera del oficialismo son difusas la elección del elector  se centra en la antinomia a favor o en contra. Este escenario sólo puede darse en un contexto de polarización donde un tercer actor no cumpliría una función específica, razón por la cual el proceso de polarización se evidencio a partir del mes de Marzo relegando no a cualquier candidato sino al que iba primero en las encuestas. Esto se debe a que él mismo se representaba como opción intermedia entre oficialismo y oposición. El cambio con continuidad planteado no supo enamorar al electorado en un contexto polarizado migrando su voto a versiones más puras. Esto no quita que gran parte de la pérdida del caudal de votos se de en base a difusión de encuestas que, al ubicarlo relegado, hagan que el voto útil migre a otro candidato.

 

Es difícil leer la migración del voto de Massa debido a que el espacio se encuentra conformado por actores diversos que al momento de partir pueden optar por cualquiera de los dos candidatos del ambiente político. Sumado a maniobras de prensa que se realizaron contra Massa, como también la partida de 8 intendentes que fue utilizado tanto por oficialismo como por oposición como herramienta para mostrar lo endeble del espacio.

 

La pregunta que cabe hacerse es hasta cuándo las consultoras pueden mantener este margen de dispersión. Y es claro que conforme se acerca el tramo final la mayoría de las consultoras coinciden en los resultados con muy poco margen de diferencia. Podemos pensar dos cosas, o que al final del día todos se encaminan a la misma opción mas allá de sus elecciones en los meses anteriores o que luego de hacer encuestas con métodos menos rigurosos las encuestadoras se esfuerzan un poco más en el último tramo. Por que en el fondo, nadie quiere quedar en ridículo el lunes 10 por la mañana.