Con las urnas todavía calientes, y casi un 7% por escrutar, los resultados de la últimas PASO nos dejan una mirada sobre cómo se encuentra hoy la política en nuestro país.

 

 

Lejos de la polarización marcada que se venía reflejando en las encuestas, el Frente UNA logró una performance que se alejó de los pronósticos que lo ubicaban alrededor del 15%, superando esa suma por más de 5 puntos. Massa en sí no realizó una buena elección con el 13,93% de los votos pero el aporte de De la Sota a la alianza fue significativo.

 

Diferente escenario se dio en el frente Cambiemos donde la figura de Mauricio Macri cosechó más del 80% de los votos con poco aporte de sus contendientes de interna. El problema al que se enfrenta Cambiemos hoy es la posible fuga de votos radicales. La migración de voto podría llegar a perjudicarlos si el 3.5% de votantes de Sanz y el 2.37% de votantes de Carrio parten hacia formulas más progresistas. Por otro lado, al haberse consolidado como la oferta opositora más votada, puede beneficiarse de la migración de votos del Frente UNA al mostrarse como la primera opción válida opositora.

 

Para Cambiemos el escenario el positivo, habiendo reducido la brecha con el Frente para la Victoria a 7 puntos y con un escenario en el cual el FPV no alcanza el 45% de los votos, puede forzar un balotaje en el cual hoy se encuentra como favorito.

 

La elección el FPV dista mucho del optimismo mostrado por Scioli en su discurso. Entre las PASO de 2011 y éstas el FPV perdió un 12% de votos producto del desgaste de una gestión que se encuentra atravesando momentos de economía adversa. El voto, que en las últimas elecciones había centralizado el FPV, hoy se encuentra divido. El Frente UNA surgió como un actor que debilitó la base electoral del FPV nucleando al peronismo más alejado del oficialismo, permitiendo a otras fuerzas opositoras sacar provecho de esta situación ubicándose en posiciones que hoy los dejan en una situación de ventaja frente a un partido que carga con el peso de 3 gestiones en sus espaldas.

 

En las elecciones a gobernador del año 2011, Scioli se había alzado ganador con el 55.02% de los votos. En estas PASO el FPV logró el 40.10%,  demostrado que esa perdida del 12% también repercutió en el territorio que hace 28 años gobierna el peronismo. Será difícil arrebatar la provincia al FPV en las próximas elecciones pero todo depende del grado de aceptación de la figura de Aníbal Fernández y de cómo este pueda o no retener los votos de Julián Domínguez luego de una interna que se caracterizó por un alto grado de ataques entre los contendientes.

 

Para pasar a los de debajo de la tabla hay que destacar dos partidos que, si bien tienen casi la misma cantidad de votos, para uno de ellos significó un hecho positivo y para otro un fracaso.

 

En la izquierda argentina se empiezan a ver vientos de cambio. El histórico Altamira fue derrotado en la interna por  Nicolás del Caño, mostrando una escena que quizás permita ver algunos cambios en el espacio. Esta renovación podría llegar a beneficiar al FIT permitiéndole a futuro aumentar el caudal de votos de modificar ciertos aspectos que hasta hoy no hicieron de la propuesta algo interesante para la mayoría de la población. Su mejor elección se dio en Mendoza con el 9.01% haciendo de este distrito su mejor performance. Por otro lado, el Frente Progresista de Stolbizer, cosechando casi el 3.48%, muestra una mala elección con magros resultados que se repitieron a lo largo del país. Sólo pudo logar el 6.19% en Santa Fe, lugar en el que el Socialismo parece haberle soltado la mano.

 

El día después, la pregunta se instala en el escenario y fuerza a un análisis complejo. Cómo será la migración de votos de las alianzas conformadas. En el caso de UNA, De la Sota instó a sus votantes a votar a Massa pero es un misterio hoy saber cómo reaccionará la base de votantes cordobeses. Muchos votantes de UNA podrían migrar hacia la fórmula de Cambiemos al encontrarla como una opción viable de oposición, pero para esto debería primar la variable Cambio por sobre la identidad partidaria. Scioli trató de mostrarse menos kirchnerista con el objetivo de poder captar un caudal de votantes de UNA que tendrían más afinidad ideológica con el peronismo clásico que con el Kirchnerismo. Él mismo en su discurso llamó a la unidad del peronismo y ya había mostrado intentos de robar la base electoral en la elección a gobernador de Córdoba cuando fue el primero en llamar a Schiaretti para felicitarlo por la elección. El coqueteo aun hoy continua.